¿Cómo limpiar ventanas de aluminio?

Cómo limpiar ventanas de aluminio

El aluminio es un material perfecto para los cerramientos de puertas y ventanas. Ligero y resistente, ya sabemos que es ideal para el aislamiento térmico y acústico, además de resultar decorativo. Es importante, pues, que nuestros cerramientos reciban un buen mantenimiento. Y eso pasa necesariamente por la limpieza. Vamos a explicaros cómo limpiar ventanas de aluminio y cerramientos en general. Son pautas útiles que tanto pueden servir para las empresas de limpieza como para los particulares.

Cómo limpiar ventanas de aluminio con productos naturales

Nuestro objetivo es mantener el aluminio limpio y reluciente, en perfectas condiciones y con aspecto de nuevo. Ello es fácil porque es un material de larga vida. Solo que lo cuidemos un poco, nuestras ventanas y puertas tendrán un aspecto impecable.

Los productos que vamos a aconsejarte no hace falta que los compres para la ocasión: seguro que ya tienes en casa. Además, van a resultarte muy económicos y respetuosos con el medio ambiente

Harina, sal y vinagre blanco

Hacemos una masa espesa con un vaso de vinagre blanco, una cucharada sopera de sal y harina. Esta pasta debe ser aplicada encima de la superficie de aluminio que queramos limpiar. Si está muy sucia, dejaremos la masa actuar un máximo de una hora.

Al cabo de este tiempo, debemos empapar un trapo con agua tibia, y proceder a retirar la masa, que se habrá deshidratado. Cuando hayamos quitado todos los restos de pasta, procederemos al secado, con un paño de fibras. Un secado enérgico aportará brillantez dando al aluminio un aspecto impecable.

Salsa de tomate    

Sabemos que resulta curioso utilizar salsa de tomate para la limpieza de los cerramientos de aluminio. Si tienes superficies pequeñas y con ángulos, este método es ideal porque el ácido del tomate limpiará la suciedad con poco esfuerzo.

Bicarbonato y zumo de limón

Esta mezcla tan casera es adecuadísima cuando tenemos acumulación de grasa y mugre. La combinación del bicarbonato de sodio con el jugo del limón permite una limpieza profunda pero delicada a la vez.

En este caso, debemos aplicar la mezcla con una esponja o trapo húmedo y hacerlo mediante movimientos circulares en la superficie del aluminio, para evitar rayarlo. Quedará perfecto.

Truco para las zonas difíciles y muy sucias: aplicar dentífrico. Pensemos que la pasta de dientes es un compuesto de peróxido de hidrógeno con bicarbonato de sodio. La textura untuosa del dentífrico permitirá penetrar en las ranuras más sucias para conseguir una limpieza total. Debemos retirar la pasta con un trapo húmedo.

El secado con fibras vigoroso garantizará el brillo.

El aluminio en la cocina

La cocina es el lugar de cualquier vivienda en el que, por razones obvias, se acumula más grasa en puertas, muebles, cortinas y ventanas, por lo que limpiar el aluminio del cerramiento requiere un tratamiento es más específico.

Normalmente la acumulación de sustancias orgánicas puede favorecer la aparición de óxido. Por eso, lo mejor es fregar la superficie con jabón lavavajillas que utilicemos normalmente. Una vez retirado, y para eliminar la grasa que aun permanezca, una mezcla de sal y zumo de limón aplicado con un trapo acabará de arrastrar toda la suciedad.

Por último y como siempre, un buen enjuagado y un enérgico secado devolverá a la superficie del aluminio su aspecto reluciente de siempre.

¿Cómo limpiar ventanas de aluminio y que queden brillantes?

Uno de los productos más eficaces y que todos tenemos en casa es el alcohol. Este producto conseguirá que la limpieza anterior de las superficies sea más evidente, porque con su aplicación con un trapo, realzará el brillo del material y al mismo tiempo conseguiremos una desinfección perfecta.

El amoniaco es otro de los productos eficaces en la limpieza de los cerramientos de aluminio. Este producto tiene otra ventaja: es perfecto para limpiar los cristales.

Para la limpieza perfecta de cristales diluiremos en una botella una parte de aluminio por nueve de agua. Si la botella tiene aerosol, la limpieza resultará todavía más fácil y eficaz.

Dependiendo del nivel de suciedad, hará falta uno o dos repasos con trapos renovados. El resultado serán cristales que, de tan limpios, parecerán invisibles. El aluminio también agradecerá este producto.

Cómo limpiar ventanas de aluminio: Un detalle importante que debemos tener en cuenta antes de empezar

Te hemos dado pautas fáciles a la vez que muy eficaces de cómo limpiar ventas de aluminio o cualquier tipo de cerramiento de este material. En cualquier caso, cuando hayamos elegido el método que creamos más adecuado, siempre es prudente y aconsejable realizar una prueba en una pequeña y poco visible superficie. Si el aluminio es de buena calidad no habrá ningún problema, pero queda dentro de lo posible que algunas aleaciones soporten mal el contacto con alguno de los productos que os hayamos aconsejado, sean naturales o químicos. Aunque difícil, no es imposible que se vea comprometido el brillo del material.

Así pues, para ahorrarnos sorpresas desagradables, antes de proceder a la limpieza total, probemos el producto elegido en una superficie pequeña.